Veo poesias que no saben rimar, almas en pena, genios miserables, veo a los que se creen dioses y a los que realmente practican la compasion adjudicada a ellos. Y es que es ridiculo, ridiculo el no pasar el dia escribiendo, tratando de escuchar mis propios latidos, y ver bien el piso, y respirar muy lento, ver el aire. Y me dan pena las palabras perdidas, y las que estan, pero no saben juntarse bien, y las que tienen significado, y quienes buscan el suyo en las propias palabras; ese momento donde la pronunciacion parece importar mas que la entonacion, y el olor del perfume que aun me sigue, y que no sabe como traer a su dueña con el, y la nostalgia y la pena, que no saben perderse bien, que por mucho que se esconden siempre las encuentro. El como la sonrisa del otro la siento tan propia como la mia, y mi mano que es menos propia que mi lapiz, los que no piensan, los que no quieren pensar, los que no entienden lo que no sirve, y los que sirven para lo que no entienden. Quiero romperme la cabeza, para que las ideas revienten y salgan a borbotones, y se mezclen en un nuevo cuento, un nuevo horizonte, crear mundos multicolores, los que tanto sueño, los que tanto necesito, para poder crear nuevos hogares para mis sentimientos, para ser vecino de la felicidad y la mermelada, y que todos los dias el cielo sea turqueza, y quisiera llorar manjar, comer piedras, y soñar, soñar, soñar en un sueño, viajar a se lugar, y volver aqui y poder ver todo como cuando dormia.
septiembre 26, 2011
Dejar un comentario »
Aún no hay comentarios.
RSS feed para los comentarios de esta entrada. URI para TrackBack.